¿Cuánto se ha avanzado en la mejora de nuestro medio ambiente humano y natural? ¿Qué medidas tomar para evitar la destrucción ambiental y preservar el bienestar de la población mundial? El doctor Alfredo Sfeir-Younis, presidente y fundador del Instituto Zambuling, explora este desafiante panorama.
Por Alfredo Sfeir-Younis
Doctor en economía ambiental y macroeconomía de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos. Presidente y fundador del Instituto Zambuling y ex consejero principal de los gerentes del Banco Mundial
Hace unas décadas, el tema del medio ambiente, la ecología y la conservación de la naturaleza formaba parte de los más destacados medios de comunicación científicos y populares. Era la época de los debates acerca de la conservación y la contaminación, los bosques nativos, el agua y el aire, los recursos marinos y la destrucción de la biodiversidad. Después, de alguna manera u otra, la opinión pública cambió su atención en dirección marcada a la agenda social y humana, particularmente en torno a los desafíos de la pobreza, los pueblos indígenas, la inequidad, la exclusión social, la marginalización, la etnia y el género, entre otros temas relacionados. El medioambiental quedó aparentemente rezagado.
Mientras, se avanzó mucho en materia científica y económica del medio ambiente. Los planes nacionales en este ámbito abrieron diálogos nacionales que nunca habían existido anteriormente. Las evaluaciones económicas de los proyectos ambientales, más los impactos ambientales, se transformaron en herramientas importantes en las decisiones tanto públicas como privadas. La integración de aspectos medioambientales en la macroeconomía y la economía regional también deben destacarse. La formación profesional en esta área también fue muy significativa: universidades e institutos ofrecieron estudios de grado y postgrado en estas materias. En ningún caso fueron décadas perdidas.
No obstante, no está claro si todo lo anterior logró una mejora significativa de nuestro medio ambiente humano y natural. Posiblemente, muy poco. Muchos de los avances fueron puestos de lado para dar paso a la globalización y a una instalación galopante de las economías de mercado. El slogan era muy claro: “Para abordar la problemática medioambiental debemos aumentar rápidamente las tasas de crecimiento económico”. Y fue así como se logró el famoso Consenso de Washington. Sin embargo, estas políticas liberales han creado una secuela inmensa de problemas de varias índoles. Es por eso que recientemente dos dimensiones han sobresalido nuevamente. La primera, dominada por el debate de nuestros problemas ambientales colectivos (globales), está reflejada en la destrucción de la capa de ozono, el recalentamiento de la tierra y la pérdida de nuestra biodiversidad, junto a una serie de actividades que están sobreexplotando nuestros recursos naturales a nivel nacional.
La segunda dimensión, dominada por la interdependencia entre equidad, salud y medioambiente, se trata de una madeja que parece formar un todo inseparable y muy influyente en el bienestar de la gran mayoría de la población.
En resumen, el medio ambiente reaparece con colores propios y con tonos más fuertes y complejos de atender a través de las políticas públicas -económicas y sociales- y acciones concretas de los distintos actores -sector privado, gobiernos, sociedad civil-.
Fuente: Diario El Comercio